lunes, 24 de agosto de 2009

Suárez Ramón (Cacho)



Xáleshen

La misma mano
que troza la roca,
al rozar tus cabellos,
el cielo toca.

Yo,
el mismo hombre,
que hace obediente al potro,
que domina a las fieras
y respetan otros,
cedo mansamente,
al sentir tus caricias,
que con arrullos permanentes,
me llevan a un mundo de delicias.


No puedo,
si no,
quererte,
con toda mi alma,

mi dulce Xáleshen,
mi sol,
mi calma.



Lágrimas de hojarasca

Sonido seco,
golpe tras golpe...
acción que no da forma,
deforma...
vida de golpes,
abusando del corazón noble,
ya se fué
quien quizo derribar al poste.


Erguido,
levanta su vida;
se reconstruye,
busca una salida;
luchas divinas
ángeles y demonios
disputan al roble
sin lograr que se doble.


Veneno en la savia
recorre su tronco
resiste y se aferra
aún más a la tierra;
una y otra vez
levanta sus ramas,
enfrenta a los vientos
y tormentas del alma.


Un buen pastor
se para a su lado
lo abraza y lo llora
en su triste hora...
cae a sus pies,
acaricia sus lados,
lo observa y pienza,
¡Cuanta fortaleza!
elijo morir a su lado...


Paseo Gris

Lugar de juncos te llamaban
los primeros habitantes,
“Kokn” contento nadaba
En la laguna muy elegante.
El cisne, hoy no tiene hogar
esta vacío nuestro estandarte,

¿Qué espera el distraído gobernante?,
¿Acaso no tiene tiempo?,
¿O no es un tema importante?.
Hay que devolverle la laguna
a este pueblo pujante.

¿Hasta cuando se ofrecerá
al engañado visitante?,
que visiten al cisne
En su… ¿lindo parque?.

La población avanza
sobre su seco cauce,
ya no es igual a la que conocí antes,
Antaño, espejo de vida y paz,
Hoy, ¡ya vez!, muere en soledad.

Querido cisne de cuello negro,
yo sé porque tan alto vuelas!
¿Qué sentido tendría hoy volver…y morir en soledad

bueno...quienes han tenido oportunidad de visitar la localidad de Perito Moreno, sabrán de lo que hablo. Hace ya muchos años que nuestra querida Laguna de Los Cisnes dejó de ser el símbolo de este lugar...

Santos (el primero)
Se tomó de la herrumbrada agarradera de hierro y con un fuerte impulso subió a la chata. Ya llevaba un largo mes viajando, parando para acampar a la llegada del crepúsculo.
La motivación de Santos era tan grande como la inmensidad patagónica que lo rodeaba. La proximidad del invierno hacía que el aire helado se metiera hasta el fondo de los pulmones envolviendo el corazón con una gélida caricia.
Tomó las riendas y con un suave pero firme azote invitó a sus amigos a cabalgar.
El medio día sorprendió al muchacho con un sol mentiroso, pensó que no sería buena idea sacarse la campera, - ¡si me resfrío ahora tendré que parar unos días…y no quiero! - pensó.
En eso, mientras contemplaba el paisaje y tarareaba una ranchera, le llamó mucho la atención un cerro con la cumbre cortada; frenó, miró a su alrededor y se dijo… ¿por qué no?
Santos había decidido jugar su suerte al destino ahí, con su única carta disponible en su manga de emprendedor; establecerse allí y poner su comercio de bebidas, artefactos de uso casero, ropa y aperos para el campo.
Un amigo le había metido esa idea en la cabeza tiempo atrás y a él eso le había quitado el sueño varias noches. Obsesionado, no paró hasta tener todo listo para emprender este viaje; al fin lo había logrado.
Los paisanos de varias estancias cercanas serían sus primeros clientes.
- ¡Voy a comer algo primero! -, le dijo a Roy, su perro, mezcla de terrier y ovejero.
Buscó sombra en un gran calafate, hizo fuego y preparó su banquete que compartió gustoso con sus amigos perrunos.
- ¡Cómo te gusta el tocino frito, eh…Indio! - le dijo a su otro perro que barajaba artísticamente un trozo en el aire.
- ¡Un buen café ahora…y después…a trabajar!
Así Santos sin saberlo estaba siendo punta de lanza de aquella camada de primeros pobladores que se aventurarían al igual que él en búsqueda de un mejor porvenir.
Descargó por completo su chata, después de varias horas de ardua labor, tomó agua fresca y volcó un cucharón en su cabeza buscando así despabilarse y relajarse. - debo armar la tienda todavía… ¡carajo, estoy cansado! -
Sentado sobre un pequeño barril contemplaba extasiado aquel cielo atardecido de maravillosos colores. Indio gruñó y el tomó su colt. Un puma cruzó a escasos metros del lugar. - ¡Lo que me faltaba! Murmuró.
- Tendré que manear los pingos por si viene ese gato en la noche… no vaya ser cosa que los asuste y se me vayan al carajo…pensó.
La noche resultó mas tranquila de lo esperado. Torció su cuerpo de un lado a otro tratando de acomodar su espinazo. Las enormes distancias recorridas y lo escarpado del relieve habían hecho mella en su delgado cuerpo.
A principios del siglo veinte, el destino estaba escrito en su buena estrella para este paraje donde se estaba produciendo el primer hito de importancia en la historia de lo que luego sería una pujante ciudad.
Casi una década después, Santos contaba ya con una numerosa clientela.
¡Don Santos, don Santos!, interrumpe de pronto un jovencito que sin aliento casi, entró corriendo para avisar que venían muchas carretas en una caravana, lo que provocó la curiosidad de los parroquianos que allí estaban.
Era la gente que venía a realizar los primeros estudios para la instalación del ferrocarril patagónico que tendría base en Puerto Deseado.
El progreso con toda su arrogancia había llegado abruptamente, casi sin avisar. Al año siguiente se fundó allí un pueblo y tan rápido como el viento que sopla del noroeste, pasaba por allí el tren.
Santos, ajustaba su cinto mientras forzaba un pié sobre el zapato para meterlo. - ¡Hoy será una larga jornada! - dijo, y tomando su pipa del aparador recorrió el sombrío pasillo que lo conduciría al boliche. El rechinar de la portezuela de vaivén espantaba viejos fantasmas que aún moraban sobre el mostrador. Se detuvo frente al almanaque y sin pensarlo casi posó su mano sobre él, como queriendo transportarse en el tiempo, hacia los comienzos, era marzo de 1.934.
Estafeta Postal, Sub-Comisaría, Juzgado de Paz, Registro Civil, Oficina Enroladora, la Escuela Nacional Nº 8, un club de Básquet… que lejos había quedado su campamento, cerca de los calafates, hasta su boliche había sufrido importantes modificaciones, convirtiéndolo ahora en un destacado Hotel restaurante.
Una tarde, unos obreros perforando para sacar agua extraen Gas a tan solo siete metros, era 1946 y se iniciaba allí el desarrollo de esa industria.
-¿Qué me dice mi amigo?, ¡yo no lo puedo creer!, cuando llegué estaba sólo y con ganas de poner un bolichito y tirar un tiempo así ¿vio?... pero el tiempo se apuró tanto por estos lados…¡Si parece que el viento los trajo de todos lados!...en fin, ¡tómese otra!. - Santos y un parroquiano conversaban en la barra, un añejo y terapéutico ritual que servía para desgranar la realidad de todos los días.
El trazado de una ruta, con el tiempo iría reemplazando a las vías del tren, ¡increíble!, ¡tantas cosas!, ¡tan rápido!
- ¡Buen día Don Casimiro!, ¿cómo anda todo por ahí?, lo llamaba para pedirle una gauchada…necesitaría que me venda un rollo de loneta y unas diez camperas de esas que le compré la última vez… ¡sí!... se vendieron todas… ¡por Don Otto!, ¡Si hombre! Don Kramer no va a tener problemas…acá arreglo con él… ¡Bueno gracias!, ¡igualmente, que tenga buen día!
Santos llamaba a un proveedor, un viejo amigo colega de Caleta Olivia. Era 1.960 y se habían instalado líneas manuales de teléfono.
Santos no paraba, al igual que su pueblo que avanzaba en constante crecimiento, vivía cada hora de su día tan rápido como su cuerpo lo permitía.
Para 1.971, ya con sus cansados 68 años Santos partía mientras dormía, a otros lugares del infinito, quizás buscando un nuevo lugar para instalarse y quedarse para siempre contemplando como aquel pequeño caserío seguía avanzando sin pausa. Tal vez, de algún lejano lugar aún pueda sorprenderse sobre la barra de su boliche, mirando a través del ventanal de una nube, como sigue progresando la ciudad de Pico Truncado…

con esta sencilla obra traté de homenajear a los habitantes de Pico Truncado. Presentado en el 1° Certámen de Cuento Breve de esa ciudad santacruceña

Pa' no quedarse dormido

Se levanta el negro humo
y entre los cerros flamea,
enemigo inoportuno
de los campos y de la tierra.

La brigada voluntaria
se prepara para el combate
saben que los espera el monstruo
que está dispuesto al ataque.

Desde Perito Moreno,
se prepara la partida
y dejando la guarida
hacia atrás como una brisa,
"dentran" al ataque los PUMAS
entre llama y la ceniza...

con CALÁN a la cabeza
y con el fuego extinguido,
están en un fogón reunido
entre mate y carcajada,
queda atrás otra jornada
de aquel momento vivido.

Y después que ellos han comido
y sin hacer mucho ruido
como ellos no tienen prisa
a la "Guardia de Ceniza"...
¡están los PUMAS prendido!.

en homenaje a mis compañeros de la Brigada de Combate de Incendios Forestales "PUMA" de Perito Moreno, donde trato de describir sencillamente como es nuestra actividad...

Posadas

¿Por qué ando a la carrera
si me puedo detener,
a gozar de tu hermosura
con muchísimo placer?

He vivido mucho tiempo
desde que supe nacer,
con tus brazos me acunaste
pero pronto me marché

a buscar miles de cosas
y sólo una encontré,
ahora te pido "Posadas"
cobíjame otra vez

porque quiero tus caricias
de tus lagos a mis pies
y el silencio de tus tardes
susurrándome otra vez.

a la localidad de Hipólito Yrigoyen, que pronto volverá a llamarse "lago Posadas"


Ramon Alberto Suarez Pitoiset
Perito Moreno, Santa Cruz, Argentina
Presidente actual de la Asociación Crearte, Nació en Perito Moreno, provincia de Santa Cruz, Patagonia Argentina un 09 de marzo de 1.970, Edad: 39 años Casado; 2 hijos.