jueves, 20 de agosto de 2009

Ñancupe Mario




De OJOS SUREÑOS

A Teresa Rodríguez


Otra madrugada

El sol asomó en la ventana,
la mujer beso al niño en la frente,
salió a la calle como todos los días,
como todas la madrugadas.


En el puente, el reclamo
y rostros cubiertos la esperaban,
el humo no deja ver los gritos,
de bocas rojas, ensangrentadas.


Un sonido salto la zanja,
cortando una de las ramas
del árbol de la vida.
cayó de perfil, recostada,
en la tierra que la vio nacer una mañana.

En angostos pasillos del alba,
la cabeza sobre la almohada
tendrá sueños nuevos,
mientras otros llegan desde la otra sala.
Las existencias se abren paso.

Teresa volverá a besar al niño
en otras madrugadas.


A Cholo el amigo.

Los Chilenos

En sus casas de madera,
humeantes , tomando la once ,
observan el verdor de una esperanza
que se hace piedra.
Buscan un sueño incompleto
cruzando las montañas,
la mayoría trae el oficio de José,
otros las manos que sacaran los frutos
de los árboles ajenos.
Poco a poco sus píes danzando una Cueca,
se asientan en suelo,
mientras sus hijos corretean en la tierra
que al principio los ve diferentes,
pero al final los abriga en su seno,
como los abrigo a todos,
ahora son argentinos,
con el llanto y la sonrisa que siempre brota,
y un corazón grande que no se cierra jamás.



Piquetes


Trabajo, Trabajo, Trabajo
las voces se agigantan.
Voces de un ayer glorioso
voces que ya no están,
quedaron enterradas.. abajo.

Las hogueras nos dan calor
en estas noches frías
noches del desierto,
la luz del fuego llega lejos,
quema, pero no ilumina.

La esperanzas se unen
en un camino de humo,
que esconde la verdad
de los corazones oscuros.

DOS POEMAS INÉDITOS

A los veteranos de guerra

El Joven Patriota


Las ruedas devoran el camino,
los ojos llorosos quedaron atrás.
El paisaje extraño me susurra,
¡estas lejos de casa! -.

Saltar de los altos camiones,
respirar un poco de miedo
e incertidumbre en el rebaño
de caras desconocidas.

Soñar por las noches
con el calor del hogar.
La tranquilad
de la madrugada
se rompe con el tronar
de una trompeta.

El último viaje adolescente
me lleva a una trinchera,
donde espero impaciente
al enemigo desconocido.

El trueno de las bombas
sacude mis fantasías de niño,
mientras el general se duerme
después de beberse la séptima
botella de vino.

Volví en la madrugada,
cuando muchos duermen,
entrar en silencio
por la puerta de atrás.

Aun en la oscuridad,
la cálida mano me acaricia
y reconoce mi rostro
curtido por el frió.

Al pasar de los años,
una vos de mando me grita:
No te duermas Soldado,
es hora de seguir luchando
por un futuro glorioso-.


<strong>A la dignidad

Cualquiera


Cualquier que sea,
me vera entre la multitud.

Cualquiera que sea,
golpeará mi ya dolorido cuerpo.

Cualquiera que sea,
me apuntara con el dedo acusador.

Cualquiera que sea,
el tiempo me dará la razón.

Cualquiera que sea,
me encerrara entre las rejas.

Cualquiera que sea,
escuchará mis gritos:
-¡quiero trabajooo!-


Biografïa: Mario Ñancupe: nací en Cutral-Co, participé en algunas antologias. comencé a escribir en el año 2004. Tengo 44 años. profesor de computación, Economía y contabilidad.

Libros de mi autoria: "Ojos Sureños" (Poesía) Edit. Dunken y
"Extramuros, Cuentos y otros relatos" (narrativa) Edit. Dunken.

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