martes 24 de noviembre de 2009

Comis Luis













Del libro inédito “La intemperie”

Pasos


Si apenas consigo el sigilo del silencio
y el vórtice de la noche es un abismo
tal vez mañana ya no sea mañana
y tan sólo un barco rojo del olvido

si mis manos están vacías ya de vientos
y el conjuro no sea del espanto
andaré sin miedo la cornisa
y tu voz anunciará ya lo anunciado

si el presagio es un azar o una condena
y el peso de la culpa ya no pesa
estaremos muertos pedazos por pedazos
y la vida en desuso ya vivida

si te espero como siempre en el mañana
y avizoras un futuro de retazos
no me esperes a la vuelta del camino
que mis pasos ya no pasan por tu pasos.


Serenata para una mujer dormida


Los mundos errantes buscan su sol
y tu luna descansa en el arroyo de tus ojos
sutilezas de las formas que te admiro
y la solapa de la noche canta alegorías
que se nacen al murmullo de tu sueño

y así paso las horas a la sombra de la vida
despuntando la paciencia de las olas
de la mar que vas soñando
hasta que amanezcan tus ojos
en la nueva mañana de la vida.


Utaka


De qué hablan cuando hablan
las soledades
me pregunto alguna veces
mientras espero tu espacio
que me contiene y complementa

los pájaros también se lo preguntan
en el pequeño pulmón
de mi patria

y vas llegando a nuestro mundo-casa
y lo celebro
porque hay días
en que la soledad me pesa

y te cuento qué fantástico
es conocer palabras nuevas-viejas
hoy encontré una
mientras miraba las fotos
de Mónica Alvarado

utaka… utaka…

mientras espero tu espacio.


Tierra de humos

Tierra de humos…
de a ratos se te ven los hilos
el fueguito de la conciencia
ya no quema

ahora vienen con el hacha
nosotros nos esfumamos
en el olvido colectivo
siniestro y efectivo.


Nací en San Cristobal, Capital Federal, el 12 de enero 1971. soy meteorólogo, docente terciario, coordino el taller literario de la Subsecretaría de Cultura Provincial de Tierra del Fuego. Vivo en Ushuaia hace 21 años...
Ha publicado:
“Suaves palabras del alma” (2000)
“Caricias para el amor” (2001)
“Cuidemos nuestra salud” (2002)
“Azul oscuro” (2003)
“Contemplares” (2005)
“Adónde van los niños” (2007)
“Sombra de la memoria” (2008)
Antologías:
“Alas del pensamiento” Cen Ediciones (2002)
“Solamente Palabras” Centro de Estudios Poéticos (2003)
“Estrella Fugaz” Centro de Estudios Poéticos (2003)
“Calma Infinita” Centro de Estudios Poéticos (2003)
“Vivencias Secretas” Centro de Estudios Poéticos (2004)
“Luces y Sombras Hispanas” Centro de Estudios Poéticos (2004)
“Vivir Soñando” Centro de Estudios Poéticos (2004)
“Rayo de Esperanza” Centro de Estudios Poéticos (2004)
“Aires de Libertad” Centro de Estudios Poéticos (2004)
“Regalos del Alma” Centro de Estudios Poéticos (2005)
“Sueños Secretos” Centro de Estudios Poéticos (2005)
“Eclipse de Luna” Centro de Estudios Poéticos (2008)
“Impresiones y Recuerdos” Centro de Estudios Poéticos (2009)
“Palabras al viento” Centro de Estudios Poéticos (2009)
“Puente Azul” Puente Azul (2003)
“Historia breves” Editorial Dunken (2005)
“Castillo de cuentos” Editorial Dunken (2006)
“Cantares de la incordura” Editorial Dunken (2009)

Autores que le gustan:
Alejandro Pinto
Anahí Lazzaroni
Julio Leite
Fredy Gallardo
Claudia Sastre
María Silvina Ocampo
José Alazart
José Oviedo
Héctor Bravo
Dinko Pavlov
Oliverio Girondo
Mario Benedetti
Juan Gelman
Rafael Alberti
Los Machados
Miguel Ernández
Thomas Dylan
Ernesto Cardenal
Pablo Neruda

lunes 16 de noviembre de 2009

Ossés Héctor Raúl "Gato"









Tempo





Mi madre ya murió. Tosió dos veces y murió.
Yo creía que esta anciana asmática, que nunca levantó la voz, sería eterna.
Existía antes que yo, pero existía también antes que otros viejos que parecían inmortales. Ahora pienso en la ventaja que tuvo siempre sobre nosotros; porque ella sabía que viviría hasta unos segundos antes de la eternidad.
Mi madre vivió si apuro, sin urgencias. Yo soy el único hijo sobreviviente. Mis hermanos mayores se cansaron de la perennidad y fallecieron maldiciendo el desatino generacional que los condenó a envejecer antes que la madre que los parió.

El árbol que ella plantó siendo una vieja, se secó. Las vacas, y otros animales con que pobló el latifundio, si bien se reprodujeron al principio, con el tiempo mutaron hasta degenerarse y convertirse en híbridos irreconocibles y estériles, incapaces de seguir la cadena genética.
El funeral de mi madre será un cortejo de bisnietos viejos y de sobrinos viejos. Los demás parientes ya no existen.

Y aquí estoy yo, único sobreviviente del linaje de una vieja empecinada en no morir; de una mujer contumaz, reincidente en décadas, en porfía permanente contra el calendario. Todavía está en el aire el barrilete que ella remontó ya ni sé cuando. Ahora caerá. El hilo se cortó. Sin embargo todavía hay un espacio físico, un agujero en la cocina. Todavía hay una vibración, una onda corta que permanece encendida. Aún perdura la indecisión en los espejos, se demoran un instante, como si estuvieran esperando otra figura, otro cuerpo.

Ahora que murió se desentumecerán los vegetales, la sangre de los mamíferos se recalentará y volverán los mosquitos, habrá bosta caliente en los potreros, hormigas, cucarachas y mariposas. En el preciso instante en que moría volvieron las golondrinas. Se habían ido el día que ella nació.

Cuando murió, el mundo dio un bostezo y se estiró cuan largo era, se puso de pie; un golpe de agua inundó las acequias de la huerta y arrastró hojas y pájaros muertos en un destape incontenible de agua turbia y remolinos.
Me pregunto que haré con las polleras, los collares y pulseras, las cremas, el pintalabios interminable, la palangana enlozada y todos los utensilios y abalorios que acumuló a lo largo de su existencia desmedida.
¿Qué hacer con el ropero que tiene, todavía, colgados los trajes de mi padre? Y están las cartas y postales y las fotografías de personas borrosas que ya nadie puede identificar ni explicar por qué razón estarían alegres o circunspectos. Ya nadie nos podrá decir algo de estos bebés sostenidos de la cintura por manos anónimas sobre mesitas decoradas con carpetas tejidas al crochet.
Miro estas cuatro muchachas disfrazadas para carnaval y nadie me responderá si alguna de ellas era mi madre cuando joven. Nosotros no la conocimos de joven. Todas estas fotos sin alguien que las explique, son pura basura.
Esta casa, sin la presencia de la difunta, está empezando a convertirse en basura.

Nosotros desapareceremos, seremos una mención en el catastro, apenas una cita en la crónica de este pueblo, un apellido viejo y un viejo solitario sentado junto a la ventana viendo pasar un mundo incomprensible, veloz, lleno de furia creativa, de constructores que ponen ladrillo sobre ladrillo y levantan edificios alrededor de esta casa decrépita, averiada de solo estar.

Me pregunto cuánto será de grande la energía. Cuán poderoso sería el arco que disparó mi flecha. El espermatozoide que fecundó ese óvulo. La mano que arrojó esta piedra. Me pregunto cuántas piedras habrá en la lona sobre la cual la muerte está jugando mi destino a la payana. Si no son infinitas.
Siento el temor de ser eterno.



Acerca de la nave de la tarde ninguno dijo nada. Tampoco de la choza que ardía en la llanura. Ni del caballo loco. Ni de la hacienda flaca que moría de pie lamiendo los alambres por la madrugada, tratando de beber la humedad ulterior a la helada nocturna, antes de que salga el sol y el calor la evapore.
Ni de los cimarrones que carneaban a campo más cerca del lobo que del perro. Nadie habló del chimango que abundaba en el aire como piojo emplumado. Ni de las moscas convertidas de pronto en negrura de nube.
Nadie decía nada.

Como si en una sartén gigante hicieran maíz frito ciento cincuenta mil demonios, crepitaba la tierra del fondo de la laguna seca. Escamas. Sólo escamas. Y la tierra blanca se volvía polvo que se iba por el aire hasta el mar furioso, verde, verde de rabia verde.
El viejo estaba sólo en su catre de tientos como un espantapájaros derribado por el viento. Alguien gritó. Algo gritó.
La grasa de los cueros se había derretido. Hasta el olor había desaparecido. Y pronto llegaría la hora del calor: un sol blanco, a plomo, incrustaría en los campos su clavo incandescente, una pica de luz, una vela encendida con la base en el cielo y el fuego en la tierra. Pero en la memoria del viejo, llovería. Llovería en el patio del recuerdo del viejo. Y otra vez se prometería -el viejo- dejarse llover encima del cuerpo desnudo derrumbado en el patio de baldosas rojas como una equis de carne. Espantapájaros corriendo junto al mar, paralelo al horizonte. Espantajo que goza. Cae la lluvia y él rompe en su carrera lo vertical de la gota millonaria, perfora la cortina, interrumpe. Agua de un tema de Alejandro Santos, notas como de agua, piano, voces de niños, rondas.

Salieron a explorar y vieron una nave en el exacto filo del horizonte navegando hasta perderse en la bruma de las reverberaciones, dislocada, descompuesta y vuelta a armar hasta desaparecer.

Ya no habría más lluvia ni agua en toda la tierra. Ni ríos, ni arroyos, ni estalactitas, ventisqueros ni glaciares, lagos lagunas esteros aljibes lágrimas ni fuentes. Esto era el principio, el principio del fin. Todo lo que se dijo se cumplía.

Enterraron al viejo luego de armarlo en el fondo de la fosa como a un rompecabezas. Y prepararon cuatro fosas y se acostaron, también.



fin

www.gato-osses.com
Héctor Ossés:

El “Gato” Ossés nació en Perito Moreno, en 1945; es hijo de Marcial Ossés, de Chubut, y Carlina Ruiz, santacruceña. Vivió en el campo los primeros años de su vida. En su libro “La Mujer Bruja” incluyó dos relatos en memoria de dos lugares principales: Cañadón Verde y Bajo Caracoles.
Cañadón Verde, hoy Paso Robillos, es el lugar adonde llegaron los pioneros. Allí poblaron los abuelos. Dice en un poema: “Venían mis abuelos de Las Lajas. Otros de Chile, España o Buenos Aires/ no importa de qué parte/ eran fundadores/ y no hablo de los latifundios que sólo nos dejaron el alambre”.
Ossés se cuenta a sí mismo en la letra de sus canciones. En la polka para Doña Elcira, escrita en homenaje a su tía, narra el viaje familiar desde Las Lajas, Neuquén, a Cañadón Verde. Comparte con su oyente el festejo de la noche de San Juan y presenta a su padre acordeonista.
Ossés se cuenta a sí mismo en Petrolero que va, y en Avutarda narra su preocupación ambiental, cuando nadie lo hacía, por las aves que confundían las piletas de petróleo con lagos de agua transparente.

domingo 8 de noviembre de 2009

Rossi Martín








1-

Álgidas púberes noctámbulas
noctes de noches Baco
exijo chispa materia
por carencia de trosso
carne imagen y miedo
sollozo puertas adentro
neonato punto agolpado
cuerpo de la línea
mi pasado y sus mundos
cisma de las tripas
bocado rancio de cardenal
disgusta y desgasta
la vida.



un rimero de libros
semiabiertos al sueño
de ser otra cosa,
una foto mamá
y el puñal de segrob.

Un grito no es nada
solo si es de niño
quiebra el silencio
a palmo de sol y celeste
bebiendo las tierras que desalientan
historia de mi historia
carnavales sin baile ni música
alas y vientres eternos
un surco en el alma del ojo
y el viento
alas y vientres.



4-

Osario ubérrimo la vida
madre ya está
engendrando el recuerdo
repliego artísticamente
me abrigo en su amor
degollando a los menos
insensible silencio sin sentido
verdad y cuento
construcción.
Brujos, negros y mañanas
con desayuno púdrete
el ahogo
hablando de ellos
¿Qué son?
Golems.



5-

Kospa otrora y no porta
culo ni antepecho
unir y venir de ocio
resultante, pía
suave, Sonia brinca
no seca no tumba
saboreasiempre
la barba espuela
ronquidos y antiganas
sexo bruto simión
acá no queda nada
adán es eva y viceversa


7-

Uso tu taza y tus gemidos
En una preparo la panacea de muérdago
Con los otros me masturbo.
Tu ropa, santo perfume de algodón
opio de mis erecciones
anclado en los recuerdos lisérgicos
que abren el día.
Desde Artaud, el Flaco me enseña conjuros
tus danzas cabalgatas
Y el calor de los veranos
ayudándome a penetrar y sujetar tu carne.
Eléctricas contracciones, mortales, me detengo.
Respiro profundo y te observo.
Regreso, palpo el fuego mar adentro
con mi Pluma de Jade, dedos
y el río de mis fauces.
Oculto en el cosmos de tu locura
un punto es el éxtasis
donde deseas que me pare
salvaje, a ciegas, haciéndote explotar.
No existe placer mayor que tus manos
Enseñándome las claves y senderos
de tu Ser.

13-

Cromatografeo con saña
hasta parar de hablar
opto
clavo una estaca en mi saliva
potencia mágica.
Gente como vos tengo kilos
remeras baratas y jeans
un amigo del barrio
pelotas de cuero desgajadas
viejas putas y gruñonas
todo.
El invierno del ojo
me arruga el bulto
prométeme por lo menos las tripas
obliga mis acciones
no guardes en la testa
ideas que dos veces me nieguen
banderas ni explosivos
me criaron eje
con apetito inmoderado
mono con pico.
No van a saludarme
el sudor y el niño
latiendo en mi carne
me cubren
sí por perverso
élitro y cuenco de sus dotes.
Precoces tumbas cavo
en cada uno de mis sueños
barco scyldo
hacia Nóvgorod
mi lugar.




Oscar Gerardo Martín Rossi nació tan lejos de aquí, que ya no se sabe donde. Dice que le fascina la Patagonia, pero la odia cuando hay viento. Es vendedor ambulante por opción y en las noches estudia para ser cleptómano. Una vez fue a la escuela, en Buenos Aires, pero afortunadamente ya no tiene ese vicio.Hoy vive en Pto. Madryn y creer ser mas feliz que ayer.

sábado 7 de noviembre de 2009

De Boer Miguel Angel





TIEMPO

Si te preguntan


cuanto te tuvieron

cuanto te torturaron

cuanto hace que te pasó



Es porque ignoran



que alli

donde se vive la muerte



los días

las horas

los minutos

los segundos

son fugaces y eternos





ACLARACIÓN



Lo que ustedes tienen que entender

es que:

como se portan mal

les tenemos que hacer chas chas en la cola





Y…ahora hablá pibe…o te reviento…hijo de puta…!!!







HIGIENICOS



I



Uno de ellos

agotado

dejó de pegarme

y se puso a lavar la vajilla

( la puta que los parió aquí nunca limpia nadie)



Luego

acomodó las cosas

se secó las manos mirándome

con la mirada mirona



y continuó apaleándome

me / ti / cu / lo / sa / men / te





VERANO ( Se dieron el gusto)

(Poema escrito durante la Guerra del Golfo)

Se dieron el gusto los señores de la guerra
En nombre de Dios o Allah
(que importa)

Los fuegos de artificio están en su apogeo
La carne humana arde bien
¿Hay un (1) loco?

La mentira / el fraude / la hipocresía
también matan
No hay máscaras antiinflacionarios (ni antirrecesivas)
Solo el antídoto de la paciencia
(petición obscena)

El mar sigue infectado de sangre / de petróleo / de mierda
(¿mudará la impotencia humana en lucidez histórica?)

La idiotización es un martirio de dolor que succiona nuestras almas

Están encarnizados en la fragmentación de nuestra almas
Urge que procuremos poseernos a nosotros mismos
Nos habitemos

Y engendremos un destello milagroso que malogre el impune deterioro
De la libertad estrujada
De la inocencia supliciada.


ME DEJARON TU PULOVER VERDE(*)


Me dejaron tu pulóver verde
cuando te fuiste

Llevándose el verano aquel
el del cielo tibio que con sus noches
nos guarecía del mundo entero en nuestro lecho

Cuánta dicha encontraba entonces mi anhelo
En tu sonrisa
En las palmas de tus manos
En tus suaves cabellos recorriendo con ternura
todo mi cuerpo

Me dejaron tu pulóver verde
cuando te fuiste

Dejándome tu aroma
que mil veces olí desfalleciente
evocando tu mirada
añorando tu desnudez
la tersura de tus labios
y esas palabras que no podrá borrar el tiempo

Porque no pudo el odio
ni la avasallante muerte
desterrar mi amor
ni mi carne dolida cedió al intento
de que me robaran tu recuerdo

Me dejaron tu pulóver verde
cuando te fuiste
Pero no pudieron llevarte
porque estarás conmigo
para siempre

(*) A María Haydée Rabuñal, estudiante de Medicina, cordobesa, querida esposa y compañera.



CONTRAMAESTRE, MAR Y VIENTO

A mi padre: Dn.Wietze (Guillermo) Klass (Claudio) de Boer



El mar alguna vez se le prendió del costado, haciéndolo vicioso de horizonte, tiempo después de haber aprendido, en el campo, a disponer del paisaje. Tal vez por eso tenía los ojos tan profundos, de sal, de tiempo y de distancia, éste hombre del que estoy hablando.

El mar es un conquistador de espíritus. Estemos cerca o lejos, siempre nos alcanza. ¿Cómo entonces a él no lo iba a encadenar con sus anclas de ausencia?

Casi toda su vida le dió el contramaestre, en el vientre salobre y desnudo del muelle, donde olían los barcos a petróleo y se esparcían, entre las nubes, los cuentos y las carcajadas.

¿Cómo dudar entonces, que le dolió el descanso, que odió que lo jubilen, que le quitaran lo suyo, esa dulce poesía que le encontró al trabajo?

Pero disimulaba. Hablaba de libros, sueños, hacía proyectos, se la pasaba contando. Pero ¿Quién no lo sabía?¿A quién le cabían dudas que mucho del gigante estaba templado en algas, en mangueras y viento, ese mismo viento que, de joven, solía acompañarlo cuando recorría leguas al galope para ver a su amada?

Hay una forma antigua de ser grande, hay algo que llevan estos tipos que crecen por dentro, un modo de juntar los pedazos de su vida y las arman en esa mezcla rara que llamamos alma. Y eso asoma. En la locura de treparse a las torres, de pararse en las proas de las lanchas burlándose de las tormentas, danzando, de no frenarse nunca ni con la edad ni con nada, menos aún si de ayudar se trata. Le salía por los poros al grandote tozudo e ingenuo. Convencido que la vida era para vivirla y que Dios estaba de su lado pasara lo que pasase.

Por eso, hasta la muerte, cuando vino a tumbarlo, tuvo que pedirle permiso, invitándolo respetuosamente a subirse a su coche de gusanos y olvido.Y sólo porque él aceptó, ya cansado, pudo llevarlo. Ya había fracasado otras veces, sabiendo con quien se enfrentaba, mientras él se divertía, jactándose con sus anécdotas, riéndose, aún de las penas.

Por eso es preferible no decir nada. Es mucho tamaño, mucho esfuerzo para poder apreciarlo con palabras.

Por eso mejor callarse y recordar al hombrón en silencio. Así no queda el vacío, sino el amor que él nos dejó por siempre. Eterno.

Miguel Angel de Boer . 17/06/99

Nació el 3 de Marzo 1950 en Comodoro Rivadavia - Chubut- Argentina
- Miembro fundador y ex presidente de la Colectividad Sudafricana de la
Provincia del Chubut
- Ex Presidente de la Asociación de Comunidades Extranjeras de la Provincia
del Chubut
- Ex Presidente de la Seccional Comodoro Rivadavia de la Sociedad Argentina
de Escritores (SADE)
- Miembro de la Sociedad de Escritores Argentinos (SEA)
- Condujo programas (temas culturales y científicos) en radio y televisión
- Cónsul argentino de Poetas del Mundo

- Miembro del Foro Internacional por la Literatura y la Cultura de la Paz en la Argentina (IFLAC)

- Miembro de Amnistia Internacional Argentina


PUBLICACIONES
- De artículos, ensayos, poesías en medios gráficos locales, regionales,
nacionales e internacionales, como asimismo en diversas paginas de internet

Libros:

- Desarraigo y depresión en Comodoro Rivadavia (y otros textos)-
Ed. Ediciones - Comodoro Rivadavia. 1993. Agotado. Chubut. Argentina
- Anuario sobre Latinoamérica - Latin - Amerikaarboka 2002 - Latin-
Aamerikagrupenne i Norge 2002 - Publicado por el Comité Noruego de
Solidaridad con Latinoamérica - Oslo. Noruega
- Poemas y Canciones - Ed. Ultimo Reino - 2003 - Ciudad de Buenos Aires -
Argentina
- Pace e Libertá la battaglia delle idee - Antología de poesía - Ed. La
Comune - 2005 - Roma. Italia
- stand@rt World Anthology of Contemporary Poets - 2005 stand@rt , Romania,
Europe

- Pura Luz Contra la noche – Antología poética – Ed.De Los cuatro vientos – 2006 – Buenos Aires – Argentina

- Memoria, Verdad y Justicia – ( A los 30 años x los treinta mil) – Madres de Plaza de Mayo Linea Fundadora- Ediciones Baobab – 2006 – Buenos Aires – Argentina

- Letras del Mundo 2006 – Antología – Editorial Nuevo Ser – Buenos Aires – Argentina

lunes 2 de noviembre de 2009

Román Diego





De juga dora


urru


(...)

prácticas en el techo, irse
de camping al techo.
en el techo no tener mamá
ni

putita

que te

parió

(...)

qué quiero que me digas:
libros
montones de
en su casa había libros por
todos lados, y no era una
casa muy grande, más bien
una casa muy chica, había tantos
librotes que no se podía
coger en ningún lado,
te reís, reíte,
reíte reíte reíte
pero me la
pasé controlando
que no se me viniera encima
un socotroco que decía “garcía”
o “gracia” o “glaciar".

(...)

a su turno,
urrutia tacha
lo que no corresponde

el breca

(...)

¡inminente!
esto no vá más
me anda gente por atrás
y yo duermo en un carro:
y fue una horrible horrible
tarde, mamá era
puta de las manos,
las metía donde otros
arrugaban. urrutia también
es puto de la cabeza, lo que más
te seca es ser puto de la cabeza:
dejó de oler, ya no calcula diez
centímetros
con pulgar e índice.
usa la compactera de cenicero.
una vez se murió tres días,
seguidos. faltó a trabajar.

(...)

reventadez

¿revisaste bien? ¿re
visaste? yo lo que necesito
es un pan adulto, lo que
necesito es quedar tiznada
de una espalda masiva,
un ángulo rojo que me ataque
mientras me arremango la falda.
marcia es una
oledora de azufre, vosos carla, con
voses distinto, gotear con vos es
divertido
bestia chupífera
con vos es
ponerse una de la
otra extrañas, beber
metales rubios una
y otra. como dora somos
ojos, como dora perdemos el
habla pero seguimos per
fectamente digitales. vos
harías la tortilla y yo
aprendería a llevármela a
la boca, clara mi amor
clara clara como mil veces

(...)

desnudez automotriz
aún en bolas no estoy
sola: mis amigas de paja
me hacen vientito en la boca.

(...)

el end

(...)

mirar más rápido
usar una cabeza milimetrada
confiarle la vida
a un encendedor.

el breca

hola soy portátil actúo
por defecto


Nacido en San Rafael, Mendoza, Argentina, el 21 de abril de 1976, Diego Román formó parte, junto con Ariel Williams, Claudia Sastre, Washington Berón, entre otros poetas, del "Grupo Literario Verbo Copihue". Libros: Cariátide, 1999, y lado mascota, 2000, en formato CD audio/CD-ROM, el cual contiene un libro y textos grabados con aplicación indiscriminada de efectos y chicles. Juga - dora, es su último libro, el cual es inédito. En el año 2005 asistió al Congreso Nacional de Poesía, realizado en Buenos Aires, con auspicio de la Asociación de Poetas Argentinos (APOA).

lunes 26 de octubre de 2009

Silva Natalia















Ni Luto

Arriba de mi cadáver,
No me velaste, ni me lloraste,
Ni me enterraste...
¡Ni una florcita me pusiste!

Arriba de mi cadáver,
Con la sangre y la carne
Todavía calientes,
Con los ojos abiertos.
Sin que te importe
Remotamente mi memoria,

Arriba de mi cadáver,
Sin una lagrima, sin un adiós,
Sin un recuerdo.
Sin siquiera tiempo
Para reconocer:
‘Uy, te moriste...’

Arriba, sí, con los ojos abiertos,
De par en par, con los ojos,
Por donde se me escapa el alma,
Con los ojos, que te lloraron te amo,
Con esos mismos ojos...
Que siguen abiertos
En mi cuerpo inerte, aún caliente,
Aún paciente, esos ojos...

Ya te ven con otra.


Sol

Un broche de cortina
Apenas sostiene el amanecer
Que se estrena.
La última estrella
Titila, el primer pájaro canta.
Hoy un nuevo día.
Hoy una noche vieja.
No caigamos en la redundancia
De ‘’el sol asoma por la ventana’’.
La sábana por acá,
La frazada por allá,
¿Qué pulpo dibujo un Picasso en esta cama?
Que abre los ojos, que se hace el dormido.
Y el reloj maldito, como siempre
No da respiro.
Los libros revueltos, la luz apagada.
Pero ya es de día, se hace tarde.
En cinco minutos,
No vale la pena soñar más nada.


Nada


Nada nada,
Por nada,
Por la nada misma,
Nada por nada
Nada de nada
Nada hacía nada
Hace nada.
Nada.
A veces, nada.
Todo es nada
Nadas.
Nada toca,
Nada dice,
Nada siente.
Nada.
Nada desde nada.
Nada se mueve,
Nada con nada.
¡Te juro, Nada!
Nada, nada, nada.

Vacío, silencio, abismo.
Casi nada.

Cuento N* 6

Juan se hallaba a punto de terminar la licenciatura en biotecnología. Esperaba obtener un buen resultado en el último examen, ya que a sus 27 años había perdido mucho tiempo rindiendo recuperatorios y recursando materias...
¿QUÉÉ?-
¿Quién escribió eso?- preguntó la narradora, confundida.
¡Yo! ¡Juan!-
¿Juan?-
Sí, Juan. Y a partir de ahora, para vos y para todos los lectores, soy Juan Cruz, ¿ok?-
Como digas, Juan Cruz- expresó la narradora, sin entender cómo su personaje se atrevía a tratarla de esa forma. Continuó con su relato...
Juan Cruz no tenía novia desde que había comenzado a estudiar en la universidad. La verdad, es que no gozaba de la mejor de las suertes con las chicas...
¡Espera, espera! Como se nota que todavía no me describiste ¿eh? ¡Yo tengo un levante! Las minas no pueden conciliar el sueño después de verme en la calle...-
Juan Cruz tenía novia hacía 3 semanas -¿Te gusta más así?-
Sí. Agrega que se parecía a Pampita.-
Se llamaba Julieta y era la viva imagen de Pampita.
Muy bien.
Luego de estas irrespetuosas intromisiones de su personaje, la narradora continuó comentando que Juan Cruz amaba su trabajo como electricista.
¡Hey! Esperen un minuto, narradora, corrector, editor, lectores... ¿Me parece a mí o soy estudiante de biotecnología y electricista? ¡Paren el cuento, me quiero bajar!-
Sí... desde que eras un colegial te gustaba la biología y como tu papá es electricista, pasaste tus 27 años fascinado entre interruptores y cables...-
¿27 años? ¿27 AÑOS? ¡NO! Estas re- equivocada! 20 añitos, soy DJ y estudio organización de eventos.-
¿Te vas a dedicar a magullar mi obra? ¡A partir de ahora no voy a tolerar una interrupción más!-
Juan Cruz, de 20 años, DJ, estudiante de organización de eventos y novio de Julieta hacía tres semanas, se subió al colectivo...
Auto.-
Colectivo.-
Auto. Un BMW.-
Ni loca te dejo manejar un BMW. Andas en un Fiat Uno y te callas la boca.-
No me podes callar la boca, sos más chica que yo.-
¿Y vos como sabes eso?-
¿Te olvidaste que habito tu mente? ¡Oh! Pero ¿Qué veo acá? ¿Así que te gustaba Pablito Ruiz cuando eras chica? ¡Mira las cosas que uno se entera por habitar la mente de otro!
¡¡¡CALLATE!!! ¡Intento enterrar mi pasado como fan de Pablito Ruiz y vos lo sacas a la luz y se lo contas a todo el mundo!-
¿Y qué haces vos con mi vida? ¿eh?-
La relato.-
¿Con qué derecho? ¿Qué crees? ¿Que a nosotros nos gusta que sepan acerca de nuestras vidas, nuestros sentimientos, nuestros problemas? ¡Oh! ¡Traidora! Se lo que estas a punto de hacer...¡no te atrevas!-
La narradora, cansada de su personaje, escribió:
Juan Cruz, de 20 años, DJ, novio de Julieta hacía 3 semanas y estudiante de organización de eventos, quien no le gusta que narren su vida, se accidentó fatalmente manejando su Fiat Uno, mientras discutía con la narradora de este cuento.
FIN


Carrera


‘’Están en sus marcas, la gente vitorea por sus favoritos, a punto de comenzar la carrera y... ¡Largaron! .El número 10 tuvo problemas en el arranque, pero inmediatamente tomó velocidad. Lleva la delantera el 25, zigzagueando. La pista es muy larga y una de las más difíciles del mundo. El 25, modelo 1993, pierde la punta, ahora dominada por los destellos dorados del 10, que increíblemente superó a todos sus contrincantes para postularse como uno de los preferidos en este hermoso día de verano. ¡Qué extraño que el 50 no alcance a estar entre los primeros! Se viene una curva muy cerrada... El público contiene la respiración ¡NO! Lamentablemente el número 10 sale despedido como un trompo, al ser tocado por uno de sus oponentes. Acaba de chocar contra la valla de seguridad. Quedó boca arriba. La gente exclama, pregunta... inmediatamente, paramédicos se acercan al lugar... Está ileso, por suerte, pero fuera de carrera ¡Que se pone cada vez más emocionante, amigos! Queda la última vuelta... se acercan a la meta... en la punta van el 50 y el 25, solo separados por unos centímetros de distancia, pero ¡Oh! Se adelanta vigorosamente el número 1, tercero en esta competición , ya casi llega ¡Ha pasado al 25! Y sí, señoras y señores, los laureles del primer lugar se tiñen de dorado y plateado, el 1 consiguió la victoria’’.

El relato del niño termina cuando las tres monedas se encuentran con el escalón del pasillo y quedan esparcidas en el suelo. La de 10 centavos se halla ya en su mano cuando las levanta del piso y retrocede dos metros para comenzar otra carrera.

La Vela

Velas que se encienden, oscuros secretos que se sumergen en un manto infinito y claro, como la cera, como la cera de la vela prendida, dura su llama maldita que juega con el aire y el misterioso fuego que empapa de emoción e intriga la noche funesta de un anciano bebedor, sentado al lado de la mesa, con su botella vacía, (pero llena de culpas), que se pregunta cuándo saldrá el sol para apagar esa horrible candela, abrir la cortina y poder ver por fin la habitación, para decidir, así, donde enterrar a su esposa, sentada muerta, dura y real como la cera que se derrite con ella, al lado de la mesa justo enfrente de él, con los ojos fijos, apenas tapada por el velo blanco del humo de la llama.

Natalia nació un 3 de abril de 1987 en Buenos Aires. Esquelense por adopción, estudia en el Profesorado en la misma ciudad chubutense, y sus textos están , por el momento ,absolutamente inéditos

miércoles 21 de octubre de 2009

González Carey Fernando















El barquero


Me sorprendí cuando me dijo que no. Después, observando el Oeste, donde se calcaban las montañas en el lago, insistí.
- Tenga en cuenta que vengo de lejos y que la noche se arrima...
No dejaba de mirarme, pero por más que indagué sus intenciones en la mínimas marcas de su rostro, sólo encontré la misma negativa, pertinaz. Sin embargo, una fina línea floreció en la comisura de sus labios cuando metí la mano en mi bolsillo y le mostré el vintén oriental. Lo tomó con ceremonia infinita y entonces me ayudó a subir a la barca.
Mientras los remos marcaban el paso de ñires y cohiues que se acomodaban en la orilla, volví a sentir muy cerca de mí, adentro, a los costados y con el alma apretada al mismo pasajero solitario y temeroso que llevaba yo adentro. El barquero persistía en observarme.
- ¿De dónde viene? – me preguntó de repente.
- Pues caminaba por el bosque y me di cuenta bastante tarde de que no tenía tiempo de orillar el lago para regresar a casa.
- Parece asustado.
- Hay algo de eso –respondí sin resistencia.
El barquero tenía un rostro de nadie, pero invitaba a conversar. Hablaba con voz profunda.
- Hay en la vida sensaciones raras, que en el bosque se magnifican- deslicé cuando la proa buscaba la orilla opuesta.
- Es que las sombras de la vida surgen recién al atardecer. Fíjese en el pinar espeso que llega hasta la playa, cómo se abalanza sobre el espejo de agua y lo cubre. De día, es una fortaleza verde, que sostiene el cielo. Vamos construyendo temores en el camino de la vida y cuando éste se angosta, aquéllos recorren el mínimo espacio en loca carrera, mordiendo y acorralando.
Y entonces, mientras el barquero trabajaba su remo, de mi bolsillo fueron saliendo muy despacio las penas y las mentiras, las traiciones y desencantos, las soledades y miserias. Los iba liberando y arrojando al lago, en pequeños envoltorios que prontamente desaparecían. La conversación avanzaba sin miramientos. Hasta que aparecieron los recuerdos El barquero extrajo de la nada una bolsa grande de arpillera y la abrió en silencio, incrustando sus negros ojos en los míos. Resultó inútil resistirse. Allí debían ir las cosas nunca más vistas y queridas del pasado.
- Si Ud. quiere vivir, arrójelas y nunca más pida por ellas- y cerrando la bolsa con la nostalgia que pesaba como jamás imaginé, la tiré al lago. La estela de un pez muy grande se abrió surco desde la quilla de la barca y se alejó tumultuosamente.
Un silencio incómodo se apoderó de mí, pero cuando arribamos sentí el vacío que las penas habían dejado. Me alejé sin volver el rostro, convencido de que nada valió más que ese día.



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Carbonilla


Cuando nos sacamos la foto que están viendo, cursábamos el primer año del secundario en el colegio que todavía hoy está aquí, al fondo de la calle San Juan, subiendo las bardas del Norte. Si ustedes observan bien, a la derecha aparecen álamos desnudos y elevaciones arcillosas de la zona y detrás de todos nosotros la fachada del colegio, con la bandera argentina desflecada y triste. Es un grupo pintoresco, no me lo van a negar, todos ansiosos, con risa fácil y ojos que destilan asombro. Llama la atención cómo vestíamos, todavía con tiradores y algunos con pantalones cortos. El blanco y negro de la foto se confunde con el gris de la jornada, con el polvo que todos los días jugaba con nosotros. El pelado soy yo, no hay otro. Acérquense un poco más, vamos. Sí, todavía tenía un ojo tapado por el hondazo que el Huguito me acertó (él está a mi derecha, el de anteojos grandotes). Y ahora, observen a los chicos que están en los extremos, casi despegados de la foto. Una profe., recuerdo, los arrastró para que aparecieran. No lo hicieron muy convencidos, pero allí están, desalineados, con las piernas torcidas y algunos pellizcando el guardapolvo. Si se corren un poco hacia mi izquierda, atrás, van a ver a los directores. El más alto se llamaba Barotto. Enérgico, con voz de trueno, pero justo; el de al lado, el preceptor, era una anguila, siempre detrás de las macanas que hacíamos, como la de la monedita que el Huguito puso una vez pegada a la lamparita, en el portalámparas del baño de varones....Tardaron mucho en descubrir el problema del cortocircuito , sin embargo él supo quién fue.

Pero volvamos a la foto. Hay una chica que quiero mostrarles, la de la derecha, sí, esa que se esconde un poco, petisita, negra como carbón. Carbonilla fue el apodo que le pusimos. Pensar que por esta foto la descubrieron. Todavía la tengo en mis retinas, sentada donde el aula comunicaba con un archivo, con sus ojos cansados y eternizados en el pizarrón. En los recreos a veces nos alcanzaba la pelota y entonces nacía en ella una carita nueva que yo siempre busqué después. Los profes se cansaron de su aparente apatía a tal punto que ya ni la atendían, y cuando tocaba el timbre de salida, no sé, desaparecía. Después la veíamos caminando como sonámbula, gastando la tierra por las calles de Roca, con su bolsa de libros colgada del hombro. Sabíamos que era repitiente, pero ella ocultaba esta situación a sus padres que vivían para el lado del basurero del Norte. Cierta vez vino la madre a una reunión del colegio y, desde la última fila de asientos, nos miraba a todos muy seria, como enojada. Del padre nunca supimos nada, pero fue por la foto que descubrieron que estaba cursando nuevamente el primer año. Sabía imitar las firmas en los boletines, era muy hábil en ese oficio. ¡Carbonilla! Nunca más supe de ella, pero muchas veces creí reconocerla de lejos, en los grupos que seleccionaban los restos de la basura, allá, en el Norte de la ciudad.
Lo que son las cosas de la vida. Cuando la gente se para ante la foto, los del grupito del medio acaparan enseguida la atención Arrímense un poco y miren tranquilamente. Somos un cúmulo de historias dispares que no supimos qué hacer con nuestras vidas. Veníamos al colegio a jugar, a juntar amigos, a embromar. Y así los años pasaron y quedamos para el recuerdo en estos cuadros que hoy se exponen en el hall. ¡Cuántas veces, en los últimos años, no habremos visto ante nosotros un rostro desfigurado por la emoción del recuerdo, escarbando allá atrás en la foto, insistiendo en remontar un tiempo cumplido! Tal vez haya sido uno mismo de nosotros, o una madre buscando a quien ya no tiene consigo, o un padre que nunca comprendió cómo pudo alejarse tanto y dejar a su hijo a merced de los vientos. Claro que hemos visto esos rostros sin vida y sin luz, con miradas clavadas, congeladas, hasta apretadas por romper un hechizo. Fíjense en el rostro de Carbonilla de una buena vez. Ella representa el fracaso, la desidia, y no por casualidad. Todos sabemos que la educación no fue para todos, eso lo entendemos muy bien.

FIN



Fernando Gonzalez Carey

Homo sapiens, en una de las últimas vueltas de la carrera de la vida....(66)
Profesor en Letras (jubilado hace un año), escritor de ficciones, vivo en Roca (Río Negro) con mi mujer y cuatro hijos.
Me gusta leer los textos de mis colegas y viajar por la cordillera y por el mar.
Intento ayudar a escribir y a leer a los que no tuvieron la oportunidad como yo.
fgcarey@speedy.com.ar
http://www.candilsurenio.blogspot.com