lunes, 25 de mayo de 2009

Vidoz Magalí




Sólo me deje cantar
Me transforme en árbol.
Fui uno de esos álamos de historias de la orilla opuesta.

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Nacer cuando llovizna.
Las abuelas. Sentadas en la plaza. Comentan que el niño vivirá sano y fuerte.
Un oráculo, pequeño oráculo, diría el sapo, mirando de reojo, cómo el sol sale en la mañana.
Luego el niño, correrá, porque cuando la primavera arribe, ya sus músculos serán grandes y redondos.
Músculos que la naturaleza le regala.
Sus brazos extendidos: eucaliptos.
Pero el niño, aun joven, sin conciencia sobre el paso de las estaciones, pensará con viento por el calor que llega, porque en él es recibido con amores y aromas. Listo para trascender.
Del corazón del niño no saldrá lágrima.
Aunque sí, existirán, pero serán aquellas que surgen del contemplar la nube.
Ya camello, ya escarbadientes, ya veloz pájaro blanco.
Llorará porque su cuerpo es pasto y montaña.
Será hombre y no será.
Será huésped y prófugo a la vez, hoja y viento, carne y propio alimento de los dioses.
Y el niño, una vez aumentado su tamaño y con ello, sabiduría, en soledad propia, frondosa, estallará de risa al observarse.
¿Es que el niño habrá de ser llevado allí? ¿No hay escapatoria?
No.
Los hombres, Prometeo, sentirán el calor sólo luego de haber atravesado, de haber descendido los escalones.
Todos.
Para entender, por vez primera, su rostro.
Una tarde de lluvia.
El nacer.
Lluvia.
Lluvia.
Las abuelas.
El niño.
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Soñé.
Sigo soñándote.
Soñé que estábamos mirándonos fríamente.
Por detrás, mucho sol.
Y sauces, o acacias.
Me mirabas y me decías todo lo que habían significado mis palabras.
Me mirabas.
Distanciado, serio, me decías: quiero hacerte el amor.
Me agarrabas de la cintura.
A mi izquierda, hojas siguiendo un camino ancestral.
No se explicar eso.
Pero venían, como en fila, volaban, todas juntas.
Había mucho viento.
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AIKUS

*
Allá el sol
el horizonte.
Allá mi alma.

*
Riegas,
¡Y aparecen delante
tantas sorpresas!

*
Dos ballenas
nadan
(En el cielo son verdes)

*
¿Cuándo el crataegus
ha ordenado colorado
sus frutos sobre mi ruta?


Magalí Vidoz nació un 20 de Octubre de 1985 en Lago Puelo, estudia Letras en Córdoba y es, hasta el momento, absolutamente inédita.