jueves, 20 de mayo de 2010

Mehrbald Federico











Ella esperó

Ella debería fumar
Caminando el camino
Escuchando decir:

Mi mundo sin vos no es un mejor lugar,
Mi mundo sin vos es
Como otro día sombrío.

Con una pequeña sonrisa
¿Te arriesgas?
Tomó su mano:

Mi mundo sin vos no es un mejor lugar,
Mi mundo sin vos es
Como un día sombrío.

Se mí…

Estaré extraño
Y esperándote
Una broma vieja
Puede respirar para irnos
No me digas esas cosas
Se mí… se mí
Sólo eso

El Duke a Chino Saúl y Flaco Fede

No quiero irme
Pídeme que me quede

No quiero volver entrar al bar
¡Y encontrarte!

Secretos en el baño
De la noche que te fuiste
Con el tipo equivocado
De aquél lugar.


Remolinos de paredes transpiradas
Que corroen cigarros
Y quemaduras del sol

Afilando el día de la noche anterior
Con sombras locales
En las vidas vacías.

Caminando

El aroma del peligro

En un pedacito de mar escondido

Espero que sirva para prender fuego en una playa

Ataque al cuerpo escalpelado

Algo así como sentir
Que las cosas malas pasan
Y el remolino de ronquidos envuelve
Las justas lagunas juntas
Te tiro la señal con el pulgar
¿Realmente nos sentimos tan bien?
Sí... ya lo creo, porque
Un seis de corazones se endulzó en la oscuridad.

Sol y viento y noche

Tajos de colores partiéndose
Muchacha arisca
Olvida mi nombre
Al frío que desciende mohoso
Con aire dentro en latidos rasgados.

Avísale al vecino
Baja un escalón más
Acuéstate en mi cama
Riega las flores del mal
Y ¡Témeme!
Porque temo tu cuello
En mis colmillos.

Veinticuatro horas de noche

Sólo roces entre sombras
Y los ojos tenían su punto de furor
Con la cabeza náufraga
En una vieja almohada
Mientras ruede la noche
El sol me seguirá quemando poco a poco.
Y los amables rincones de la casa
Estrujarán las sombras en mis dedos.


21

Robot de apache gris
Transmetálico
Eco de fiesta
Lentes barnizados en grietas


HECHIZOS

Que hacen vomitar a la reina del baile
Azulejos manchados
Pienso que voy a llorar
Si William habla con los fantasmas


Nació el 6 de Abril de 1983 en la ciudad de Lanús, Buenos Aires. Vivió en Puerto Madryn, Chubut y actualmente sigue residiendo en la Patagonia, en la fría Comodoro Rivadavia. Estudió Licenciatura en Comunicación Social y colaboró con diferentes medios gráficos, radiales y audiovisuales de la región. Forma parte de la redacción del Diario “El extremo sur de la Patagonia”. Publicó en 2006 los libros de cuentos “Sin nombre por ahora” y “Rompiendo el hielo”. Su primer libro de poesía “Mi poesía vale dos pesos” fue editado por la editorial independiente “Infamia Trascendental” en 2007. “Vacío estupor” es su segunda producción publicada en 2010. Como realizador audiovisual ha realizado videoclips para bandas de rock patagónicas, eventos sociales e institucionales. Desempeña el cargo de ayudante en la materia Comunicación Audiovisual II, para la carrera de Lic. en Comunicación Social.

Para leer: Ernesto Maggiori, Cristian Aliaga, Andrés Cursaro, Pablo Bellido, Rubén Gómez, Soledad Davies, Carolina Laztra, Sandra Bórquez, María Fernanda Álvarez, Tobias Maddox, Julia Frumento, Fernanda Maciorowski, Claudia Sastre.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Bendersky Melissa





Palmeras. Segundo estudio.

Tormenta


Cuando hay tormenta
se mueve en el viento como a la deriva
y el agua se amontona en el cielo sobre ella.

Bajan las nubes,
la encierran.

Queda rodeada de agua
pero no se ahoga.

Entra en la tormenta.

La furia le teme y la admira,
las nubes rozan sus hojas.

La tormenta se agrupa sobre ella y a su alrededor
se organiza, la ronda. Espera.

El viento la sacude, la muerde
y ella sonríe e imagina,
los pájaros le traen del mar olas gigantes
arrastradas por huracanes llenos de arena
arena de islas y de desiertos.

Esa cabeza húmeda
mi porra.
Un espejo, en el aire el pelo
hace lluvia cuando lo sacudo sobre los cuerpos,
el mío y el otro, mojados por agua de esta tormenta.
Tampoco la asusta.

La tempestad se prepara y es cierto que un día
la palmera va a terminar por caer,
ella lo sabe, la furia también.
Pero ahora baila en ese viento
vestida de ultima reina
y se ríe.


Palmeras. Tercer estudio

VIII

Su cuerpo elástico acorazado en un traje princesa,
la boca sonriente, deliciosa.
Los pies más ágiles que el pelo,
y sin embargo es la melena lo que desean.

Ella en la tormenta
recuerda un guerrero samurai,
un caballero de las cruzadas,
un ángel del infierno (o sea,
un dragón sobrevolando su montaña).

Baila la danza de saltos triples
mortales, juega. Sonríe. Combate.
Usa los pasos que le enseñaron cuando niña.

El ejercicio demanda y ella responde.
En el aire no hay tiempo de pensar
la palmera no puede decirse nada que la lastime.


.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Voy a ir al lugar


voy a volver
cada vez con algo.
Un día voy y traigo una piedra circular y plana,
otro traigo un hocico puntiagudo
una oreja larga doblada hacia atrás
pero no la cabeza peluda del cachorro.

Voy a ir
y cada vez.
Un pétalo blanco
una huella de pájaro
un copo de nieve
un rasguño
una onda en el agua
una máquina de las que hacen cemento, funcionando
un miedo que me paraliza
un recuerdo gracioso, o uno tibio
una caricia de las que podés sentir de nuevo
pero sólo una vez
como si ocurriera en ese momento.
Esos ojos, sí. Esa mirada. Voy un día y traigo
su tono de voz.
Y después una fila de gente con la que me equivoqué
y otra de gente que me hizo mal.
Traigo agujas de pino
y a los amigos muertos.
Traigo una vida mía, pero distinta de la que tengo,
me la pruebo y todo, como que no.
Voy a ir hasta el lugar,
esto es, miráme
estoy yendo,
volviendo,
te regalo
una hoja seca
de un parque entrerriano
donde se escuchan ladridos
pero sólo se ven pájaros.
Barcos en el río.
Gente que pasea tranquila por la orilla.

-.-.-.-..-.-.-.-..-

Roedores

4

En la pared. Entre la madera de este lado y la del otro lado.
Nido de lana de vidrio. O cena de lana de vidrio.
Está vieja la casa. La pared.
Ese nido debe estar ya usado. Lleno de marcas de otros animales
que vivieron y murieron antes que estos. Como la casa entera.
Aquí vivo yo, entre las huellas y la historia de otros.
A mí los fantasmas no me molestan. Imagino que a los roedores tampoco.

.-.-.-.-.-.-.


Pastillas

3.
El cuerpo empieza y termina.
Claramente.
Hay límites.

Tomo una pastilla
y borro una porción de cuerpo.
Mientras tome una pastilla no habrá fertilidad.
Otra pastilla y la depresión ciega, la oscuridad que empaña
la visión del día, hasta eso, desaparece.
Una pastilla y el cuerpo se olvida las ganas de morir.
Las de matar. De las ganas de comer.

Una pastilla y cambio de color,
como los pulpos cuando tienen miedo.



Melissa Bendersky
melissabendersky@yahoo.com.ar


Minibibliografía

Melissa Bendersky nació en Bariloche, provincia de Río Negro, Argentina, en 1975. Es periodista.
Fue parte del grupo de intervenciones poéticas Cuelga de poemas (Capital Federal), de la Editorial independiente Ediciones del Diego (Capital Federal) y del Suplemento literario Así íbamos a las fiestas (Bariloche)
Es autora de los siguientes libros: Nido de ballena (poesía. Ediciones del Diego, 2001), Palmeras (poesía. Inédito), Té ((y comentarios para Té)) (poesía, Ilustraciones de Gabriela Herrera. Inédito). Algunos poemas suyos integrarán el libro “Poesía/Río Negro. Antología consultada y comentada”. Además escribe cuentos y relatos cortos. Una versión en alemán de su cuento “El tatuador” integrará la antología de escritores argentinos, uruguayos y paraguayos que publicará la editorial Lettretage (Berlín-Alemania)

sábado, 8 de mayo de 2010

Sepúlveda Dante











ingreso 25


es difícil evitar el ruido
cascaritas levantamos, al pasar
palabras propias de


en una habitación de paredes altas
la mirada se extiende y comprime con mayor intensidad

-es la noche más fría del año dijo al abrir la puerta y en el agosto más duro,
cristal en los ojos
que el tiempo deja.

dormí bien ese día.

Los otros como si la parca sirviera el café
se espantaron al verlo

pero nosotros sabemos que la muerte
no es así, circunstancial sino absoluta.
Sin juegos te quiere la muerte, no distraído al ras del suelo
no cabizbajo pidiendo disculpas.
A cielo abierto te quiere
y a ver quién desenvaina primero.











La luna, la reja y yo
no tenemos nada que hacer esta noche

por eso te invitamos a un recorrido
por mi regreso

traje en la mochila
un par de versos
hojas de álamo
y el olor del eucaliptus aquel donde nos sentamos

dejé la llanura esparcida sobre la mesa
y un par de vasos apilados

(la vuelta es un murmullo del pasado en las puertas del horizonte)

después algo de silencio se entremezcló entre nosotros

y el olvido que falta.

Pero, acá, querida vos y yo sabemos
que la desubicada es la reja.

La desubicada es la reja.


*

Hay que volver a despotricar

decía el viejo y hacía así con la mano

para acomodar el banquito

toda la vida en esa vereda de sombras el tiempo -decía-es amarillo tornasolado como el ruido de hojas que caen

hojas, ideas

el tiempo es el que mira, decía y con el bastón señalaba los árboles

después árboles menos más hojas en la mirada del viejo



y lo que queda

eternidad tiempo

las palabras.


*
el color define al mundo
la forma
demonios más en la tierra húmeda
hijos del trazo, desgarro en el lienzo
(es pequeña y dulce esta violencia)
El jardín
se quita los ovarios,
y me traga.


*
Pensemos en una babosa pensemos en una babosa que se adhiere a la pulpa que cae sobre el pétalo lo quiebra que pétalo y pulpa en la tierra hacen barro pensemos en lo que crece en el barro nace de una masa uniforme y pegajosa amoldada con golpes a los costados ya amarillentos se expanden toman todo por la fuerza
Pensemos un color gris un color gris desapareciendo bajo el influjo de la savia que cayó en la tierra que fue barro y es boca se atraganta no gime ni succiona
vomita

Pensemos en el viento pegándole a la rama o
una pincelada pastosa hundiéndose

ese es el mundo


*
Verdes las espinas modifican la tarde algo termina en ese lugar remoto y es insignificante para el mundo menos para tus ojos que esperan una mano que borre todo desde la punta del chañar la araña teje tus días incomprensible la madeja te adormece
es sólo un momento de tu existencia pero no sabes dónde está apenas un espacio entre dos ramas de un monte cualquiera.
Para cuando el agua estaremos al reparo.
Pero esa liebre que atraviesa el rastrojo qué espera qué quiere
No tener un rifle, volarle la cabeza a la quietud.


*
¿y el poema?

ese hecho relativamente inferior

estas nimias palabras mías

qué te dicen

¿hablan de tu estructura ósea tu voz cuerpo

de ese aceite en tus ojos?

Y yo
qué pienso cuando a través de la ventana
veo que en el patio ya no hay fruta para juntar

a la gravedad haciendo lo suyo,
muy perramente

y qué tengo que ver con esta caída
el descenso
de dónde me agarro cuando todas las manos se estrecharon
a quién miro mientras el hundimiento
a quién culpo por esta base poco sólida
que no sólo el óxido pudo derruir


decime qué, háblame del momento

contame,
adónde voy cuando no escribo.


*

Si esas nubes que tapan la ventana son tus ojos mirando hacia dentro

si ese color afuera no existe

y lo que gira son reflejos, bombitas que se quemaron y nadie cambió



Si esos árboles, o su movimiento,

Sólo imágenes



restos de un tiempo que se aleja pero perdura

partículas de otra tarde en ese cuarto



Cuando la puerta se abra

claustro inmensidad



-esa confusión-



dejará de hacer ruido en tu cabeza inmóvil.



TODAS QUIEREN SER PIZARNIK


No hay prólogo que escape al "Árbol de Diana".

La jaula que aún es jaula

en el verso mezquino

en la necesidad de crudeza sorpresiva

disposición a lo inestable

que se convierte en detestable.



Nadie dice después del '72

sólo altera el orden de las palabras.



No es un plagio digno

para una dama de silencios activos.



(debajo de la cama quedó algo más

que las anfetas)



Bustríazo


Volvéme nadita mía


¿o querésme dejar
al acecho de mis otros?


Regrésame


Dale orden a mis pronombres
¿o querés morirme de paráfrasis?

(los perros están en huelga
retratándote en las retinas)

opácate las linternas de la cordura


renace de los espectros de otro vaso

tráete otra música


antes que el vino sea costra en los bordes.



Dante Sepúlveda. Villalonga, 1986. En su ciudad natal asistió al taller coordinado por la escritora María Zúñiga.
Publicó Poema en veinte vinos (El suri porfiado, 2007). Integra distintas antologías entre las que se destacan: Última poesía argentina (Ediciones en Danza, 2008) 2017, antología de poesía Americana (Milena Caserola, 2009) y Desorbitados: poetas novísimos del sur de Argentina
(Fondo Nacional de las Artes, 2009)
Es uno de los editores del Suplemento Tinta China, una publicación de Asociación de culturas del sur del mundo, que semanalmente aparece con el diario El Chubut.
Actualmente reside en Trelew.

martes, 27 de abril de 2010

Martínez Miguel




COCINERO
 
Insisto de cualquier modo
con el cristal empañado.
Hay que sacarse el sombrero
para que vuelen lejos otras amarguras.
 
Hay que callarse la boca,
para que ustedes, cerrojos entretenidos en puño
se pierdan en su propia sangre.
En tanto la ciudad
hambrienta, hueca
como un insecto a luces inventado
a contramano me alumbra.
la gente se consuela como un fruto maduro, como un ojo que rueda
por el pasillo de un muerto.
 
Un cocinero, su corazón lleno de agua, ya se sabe.
Se preguntaba como salir de esta maraña
Hijos de puta, pensaba sin decirlo,
con la comida no se jode.
 
El aliento,el delantal,sangre/
jugo de carne/tuco/
su aliento más allá del hervor de la militancia/
más allá de la cocina más allá del vapor/ el disgusto de su señora.
 
Que más?
la foto de su primera comunión?
el refrigerador? el repasador?
 
Ya está. Mejor dejarlo así.
Que dios se apiade de su alma.
 
Hay que lavar los platos todavía.
 
II
 
Insisto en la cordura del ciego que habita mi cerebro
hay rotura, hay una manera de jugar, un desplante.
 
Mi vecino dice que mañana ya no hará calor.
Lo dice como si pensara que mañana ya no hará calor.
 
Y siento compasión por sus orejas altas,
y como lo que como a sus espaldas.
 
Desarmaría si pudiera esta mecánica de convivencia
averiada en sus intentos de abrazar.
Me sentaría en el cordón a recordarme en los zapatos,
la tierra que les quedó luego del viaje.
 
III
 
Viene de una zamba esta tristeza de la mañana/
vuelve del otro mundo al estanque vacío/ sobrevuela
la silueta de mis amigos allanados/ llega como una indulgencia
del amanecer
llega.


EL AMOR ES DISTINTO…

El amor es distinto a toda orilla.

Se inunda la comunidad,
mi cuerpo se despide en el estuario,
allì donde tu sombrero debajo de la lluvia.

Palabras esas que apenadas
regresan al ensayo
donde
el moribundo ve
la urdimbre lenta de los internados.
Me convoca su olor en el ropero,
su mascota
hecha de perro y retratos.
Sabe que me muero con èl,
que la misma mujer nos hace falta,
que nada volverà a suceder que sea peor.


CARTAS

El tiempo, la cresta del tiempo, su voz de letra corrida bajo el rayo
clama? vela?por quién preguntará? golpearía la puerta si pasara?
A esta hora en el campo los insectos huyen,
la yarará descansa en el pozo,en la vertiente,flota,
y el cariño tiene mucho que decir
de cabellos crecidos y canosos,de perros vagabundos y
de don Olvio que temprano hachaba
hace ya mucho tiempo.
O sería un duelo,un alma,un pensamiento
nada más
el mio.
Y este barrio mundano,sólo asido por una mujer,
cerrará los ojos arrodillado en ella?
elevará las anclas?
será feriado?lloverá?

El tiempo, la cresta del tiempo, querida,
las cartas,
y nada más.


SABER POR QUE

"Ahora mismo soy un niño viejo" (Jorge Spíndola)

El día es un engendro. Mapa de lo imposible, y yo, ocupado en sacar una sonrisa satelital, preocupado por regresar a mi lugar de origen, a mi película.
Ha salido el tren, mas adelante nos vamos a despedir,sin comentarios ni risas. Asì todos los dias.
Tristes y errantes los paisajes que ve mi amigo desde su espesura.Su deseo de morir es imposible encuadernarlo en mi cabeza.
El porvenir desarmarà los huesos? los huesos de quièn?
y pasa este pibe con las estampitas como siempre.
Hay invernadero para rato, no puedo romper este cristal sin quedar ensangrentado.
Hay un hijo de la ciudad que atravezó la vida con su deseo de morir.
Mi abuela se rìe. Mi abuela muerta se rìe tristemente,y yo no sé porqué.
Nadie quiere saber porquè, mi amigo tal vez tampoco.
Mi amigo está internado en un loquero.
Subieron los precios en este pais.
Subió el agua, el pan,la leche, el gas,subió la luz, madre de dios dirá un anciana en el pasillo de un hospital donde durmen los amigos tristes y sentados.
Nadie sabe todavia porqué.
Y esta propaganda de quiniela puesta sobre mi cabeza? Pudo ser un crisantemo,un cristo,un retrato del che,un poster de michael jackson,pero no.
Me da verguenza.
Un tipo parado come una hamburguesa con huevo, mastica con la boca abierta,los dientes doblados
como por una llave inglesa. Pero eso no es lo mejor,lo peor es su camisa blanca y sucia,su indefensión.
¿quien de todos nosotros decidirá robar o asesinar?
¿quién será mi enemigo?¿quién redoblará la apuesta?
¿quién dirá usted tiene razón usted es un estúpido usted no sirve ni para espantapájaros mire?

Yo ya me dí cuenta que no existen los beatniks,que se extinguieron,que los hoteles baratos de Constitución
se deforman como la próstata de mi viejo, que ya pasamos la estación Sur Mer.
Pero algo es algo.
Yo ya sé que soy un hombre viejo querido Jorge.
Es esta una noche depravada.
Yo lo sé.

Miguel Martínez
Actualmente reside en Bahìa Blanca,
poeta, y actor de teatro, naciò en Stanford University, Ciudad de Palo Alto, California,EE.UU, en el año 76.Sus padres tuvieron que irse de Argentina en tiempos de dictadura.
Viviò en Mexico,y tras el retorno de la “democracia” llegò a Carmen de Patagones donde comenzò a escribir poesìa y subiò a los escenarios interpretando textos de R.G.Tuñon, J.Gelman,Tejada Gomez, Miguel Hernandez, entre otros
Viviò en Neuquèn,Buenos Aires y Misiones.
Durante muchos años subiò a los colectivos urbanos a recitar poemas para los pasajeros. Saliò de gira por diversos paìses de Latinoamérica hasta llegar a San Francisco, California, donde residiò largo tiempo.
A su regreso se radicò en Bahìa Blanca donde dictò un taller literario en el “Perifèrico Cultural de Villa Nocito” y formò parte del grupo literario y social “Alfonsina y el bar”.
Con un pie en Bsas lleva bajo el brazo tres libros inèditos.
Sus poemas han sido publicados en diversas revistas nacionales e internacionales y blogs universales.Algunos han sido adaptados para obras de teatro(creaciones colectivas).
Sus maestros:
Irma Cuña,Raùl Artola,Jorge Spìndola,Osvaldo Costiglia,entre otros.

martes, 20 de abril de 2010

Joaquín Federico




1

en una habitación cerrada
en compañía de las moscas

2

solo en la sombra
de los días blancos

3

la luz viene de los fosos

4

lo que fui en la noche
se oculta
en el silencio ocre de la piel

5

Frío
de las paredes
cuando se apoyan
en mí

7

todo lo que soy es esta invención
de mirar

11

una mano de otro tiempo
me acaricia
el rostro que tuve

23

roen
los muertos
el velado límite del mundo

24

crecen soles
secos
en las paredes
de la nada
26

ahogué en la noche
las voces
de los que ya murieron en mí

27

mi memoria
habla
una lengua extranjera

36

me quedo a solas
con el animal
que arrulla
inclemente
mi reposo salvaje

40

sólo escucho el sonido
de lo que viene a morir en las playas silentes
como cadáveres hinchados que devuelve el mar

45

el mismo fuego de siempre
me abrasa
como un extraño
en los lugares habituales

57

ni siquiera las paredes tienen el decoro
de asistir inmóviles
a mis eclipses

67

el silencio
deriva
entre mis dos orillas

77

roza lo intacto la mano
que nunca ha tocado nada


"Federico Joaquín nació en la Patagonia en 1976.
No ha vuelto a recibir noticias suyas"

Referencia a los poetas:

Dante Sepúlveda
Nicolás Gallego
René Rivera Guerrero

domingo, 11 de abril de 2010

Miranda Soussi Mario







EL ANGEL CAÍDO

Mario Miranda Soussi

Los astros están alineados con el vértigo de su propia atracción alucinada y en una cúpula gloriosa parpadean brillantes, sólo el ángel caído mantiene desavenencias con su planeta azul y gime oscuro, cucarro, macilento. Esta es la estación de las frambuesas que los gorriones se traspasan con fruición. Después de la tímida y colorida lluvia de verano las flores abren heridas de sol .Debajo de los glaciares se pasea la gacela contorsionándose y ramonea frutos silvestres, el agua pura le salpica los cuernos pero, el ángel caído enturbia su mirada y ya no puede ver. Mientras la tierra gira con su carnaval de semillas que explotaron y el río Baker desliza las transparencias de sus glaciares que nadie podrá ensuciar jamás, una voz gutural se desbarranca. Sólo el viento, orquestado en el bosque cobija su música alada pero, el ángel caído ha oscurecido su forma de cantar y el universo llora con él, como ese niño que ha extraviado a su madre en ese andén de la ciudad perdida, donde todos son extraños y hambrientos……..



MATERIA DE LUZ

Evocar,
en materia de luz
tan grande soledad,
es rescatar,
desde el fondo
de la tierra ,
toda la
felicidad
perdida
en la penumbra
de los tiempos.

Volverás a nacer
en ese verso,
en ese manantial
de sol
afinado y perverso,
en ese ataúd
sólo y sin cuerpo.

Como ese sonido
de jarrón
milenario,
resquebrajado
aterido,
curtido
por el viento.




OLVIDO
Padre nuestro, del mar , del cielo y de la tierra, no olvides la triste historia de tus hijos, parecen una vieja maldición esas estrellas muertas, desafinada esta la orquesta, cuesta afinar el instrumento , ya no hay oído que resista, sólo tengo palabras de conmiseración para mi perro que nunca escucho a Mozart, a Alban Berg, al músico Riera, que jadea y babea, nunca aprendió filosofía pero, sus ojos de vidrio parece que entendieran y como un ser humano deja caer sus lágrimas.



LA POESIA

La poesía sirve para todo
decía Nicanor;
“para curar la tos y la tristeza”,
para afirmar los pies sobre la tierra ,
para colgar un rosario de cruces
en lo más alto de mi barca,
que a veces golpean duras olas pero,
la más de las veces
van a endulzar mis frías lágrimas.
Sólo me queda una tarea,
embriagar mi corazón
de esa vieja nostalgia
y llorar mi canción abandonada
en medio
del desastre y la resaca inmensa

A veces la poesía
es un membrillo.
Como zumo de miel
su dulce aroma,
un comienzo de piel,
pálida y macilenta,
de ceniza peluda
y corazón de luma.
Su flor parece una camelia,
hirsuta.
Esta es la fruta seca que si tú,
la machucas y machucas,
entregará su gelatina tersa,
para poder modelar los rizos
más urgentes, que andan
todos caídos y dolientes.

A veces es la piel
del agua transparente,
que refresca da vida y sacia,
y debe amamantarse
con leche de la loba,
que alimenta a los hijos
de Croacia...


Veo el cielo desgarrado,
amotinado contra un cielo verde
mientras vamos a saltos,
como la gallareta en el espesor
del bosque, mientras el agua
hace crujir su corazón
sobre el despeñadero,
mientras les estrellas parpadean
cuajadas de rocío
sobre nuestras cabezas.

Reclamo para mí
todo el susurro del
campo
y todo el verdor de los espacios .

No puedo acallar las campanas
con discretos sonetos
de castidad y tormento.

En algún lado de la casa está lloviendo,
gotea el alto cielo sobre el Hotel Nube
su dulce amor santificado por el Vaticano..


Hoy es Ayer, Mañana , Cuando , Nunca.
Ya no sabrás el destino que tiene la noche
para esa estrella taciturna.
De claridades está lleno el crepúsculo,
y siempre hay un mañana.
Pero debo vivir Hoy como si fuera el último.
Los estudiantes hacen pruebas de Química
para poder ir a la escuela de Farmacia
y en el Atolón de Mururoa
todavía estremece el estruendo.

“¿Quién está Hoy sembrando muertos?”
No podemos olvidar el pasado
Ni andar menospreciando
a las señoritas del Ejército de Salvación,
igual dejaremos de respirar un día,
pero, como la madreselva
debemos seguir trepando
por el muro de sombras
de este alegre planeta
desencantado y triste,
como ese fondo azul de la llovizna
o ese duro coirón de las pampas
eléctricas. 


El Himno Nacional eriza los cabellos,
igual que  la sirena de bomberos 
en su carrera loca
de apagar incendios.
Ya sé, volverás
algún día
a construir un verso
más duro que la muerte,
tan  diáfano y hermoso
que no pueda morir.




Muchos se fueron muy dolidos.

Otros partieron de muerte natural.

Yo estoy aquí,

viendo sobre la primavera nevar

y la cordillera crecer

de Albor Maruenda. 

La luna desborda

de silencio

falsos poemas tristes
y se oscurecen
furtivas
antiguas circunstancias  amorosas
y como manojo de nervios
sangrantes
se iluminan
los verbos
deseo poseer,
en la vida y en
muerte,
lo que no puede ser.




MARIO MIRANDA SOUSSI NACE EN COYHAIQUE 01/01/1951
PROFESOR DE ARTES UNIVERSIDAD DE CHILE
EDITA EL POEMARIO“ PUESTERO DEL SILENCIO”
PROLOGADOS SUCESIVAMENTE POR : FIDEL SEPULVEDA Y ENRIQUE VALDES
AUTOR DE LOS LIBROS :”AISEN , ARTES VISUALES”, “AISEN SONIDOS MUSICALES”“ AISEN, LITERATURA Y FOLKLORE” PRESENTADO EN LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE SANTIAGO 2000. DIRECTOR DE LA REVISTA TIERRADENTRO (15 NUMEROS EDITADOS) JUNTO A NEFTALI CARABANTES BURR ORGANIZA Y PRODUCE EL CONCURSO “ BINACIONAL LIERARIO DE LA PATAGONIA”
QUE PERMITE VALORAR A LOS ESCRITORES CHILENOS Y ARGENTINOS DE LA PATAGONIA, Y PRODUCIR Y EDITAR LOS LIBROS” PATAGONIA , VENTANA LITERARIA” Y “ COSECHA FECUNDA” DE CUENTOS Y “ PATAGONIA POETICA” VOLUMEN UNO Y DOS DE POESIA

jueves, 8 de abril de 2010

Ferrarassi Luis



MAÑANA SERÁ OTRA NOCHE


Terminó. El mundo del
hombre va a caer, todo
se sumirá en las tinieblas.
J.R.R. TOLKIEN
El Señor de los anillos



A las dos de la mañana, la puerta del bar “Ocho en punto” se abrió con un golpe violento. Ingresó, desesperado, uno de los guardias encargados de vigilar la entrada al parque Laguna Azul.
Los presentes notaron su aspecto y avisaron al barman que, aún con su repa­sador en la mano, se aproximó a la mesa, pidiendo a las personas que le dieran espacio para respirar.
-¿Qué te pasó, pibe?
El muchacho no lograba calmarse. Apoyó las manos en su pecho como evi­tando que su corazón se le escapara y luego se recostó sobre la mesa. El barman le llevó un café cargado.
Una mujer, que estaba detrás del chico, le ayudó a quitarse la campera y a respirar. Poco a poco, mientras la impaciencia de los parroquianos se hacía más intensa, el guardia tomó la taza y bebió un sorbo del líquido negro. Respiró profundo y miró hacia el público, expectante.
-Los otros guardias y yo estábamos por jugar una mano de chin-chong, mien­tras Charly salía a hacer una ronda –comenzó a relatar el joven-. Escuchamos un grito y salimos corriendo.
El joven hizo una pausa para terminar de beber su café, mientras los presentes mantenían un silencio absoluto.
-Juro sobre la tumba de mi padre que vi un grupo de… cómo decirlo, som­bras pequeñas, no más grandes que las de un niño de cuatro años, rodeando a Charly.
Las personas en el bar suspiraron al unísono y cruzaron miradas asombradas.
-Una de esas sombras hizo un sonido raro, como una alarma o algo así y quiso agarrarme…
-¿Y vos qué hiciste? –preguntó alguien.
-Me defendí. Le pegué con la macana varias veces hasta que la vi inmóvil en el suelo. Ahí fue cuando vine corriendo para acá.
Los murmullos no se hicieron esperar y muchos ya especulaban sobre una explicación lógica.
-Yo les dije que no hicieran un pueblo acá –exclamó un viejo.
-¿No me diga que va a salir con eso de los tehuelches de nuevo?
-Claro que sí. Ahora jodansen. Los paisanos decían que este lugar estaba mal­dito.
-Tenemos que ir a investigar…
-Vamos a ver si encontramos el bicharraco muerto.

Una multitud numerosa marchó, como un ejército por las calles del pueblo, en dirección a la Laguna Azul. Los escépticos iban detrás, los creyentes adelante, los que insistían con el Juicio Final del lado derecho y quienes se explicaban, con la existencia de estas criaturas, el misterio de las tumbas de tehuelches vacías y la desaparición sucesiva de personas en la región, iban por el lado iz­quierdo del tumulto.
El sendero que había hecho construir la Comisión de Fomento de Cerro Azul, serpenteaba hasta llegar al mirador principal del cráter de ese volcán apagado.
Años antes de la fundación del pueblo, allí había un cartel azul, que fue remo­vido por la empresa que construyó el parque, en que se leía el siguiente texto:

“NADA ES CASUAL POR ESTAS TIERRAS, TODO TIENE UNA RAZÓN”.
La leyenda urbana no atiende a la ciencia,
algunos dicen que está habitada por
seres extraños en su profundidad infinita…
otros afirman que tiene poderes energizantes…
lo cierto es que el misterio de la Laguna Azul
parece no tener fin.

Un policía gritó:
-¡Charly!
Y no obtuvo respuesta.
La noche estaba en su cénit y no se escuchaba ladridos ni voces.
-¡Mire, Bahamondez, acá! –dijo Oyarzún, el panadero.
El uniformado, que miró hacia atrás y vio a un tipo en cuclillas sosteniendo un encendedor a pocos centímetros del suelo, se acercó y observó un pozo pequeño cuyo borde no parecía natural.
-¿Qué es esto, oficial? –preguntó Oyarzún-. Sólo una máquina pudo haber hecho esto.
El policía le pidió que se hiciera a un lado y el hombre guardó el encendedor en el bolsillo y se alejó rezongando, en voz baja.
Bahamondez se arrodilló frente al pozo y lo miró con detenimiento. Colocó una mano sobre la boca del hoyo y sintió que un aire cálido emergía desde sus profundidades. Se recostó en el suelo y metió la cabeza en el interior para tratar de determinar la profundidad. El policía quitó la cabeza tan rápido como si temiese que la corten, de un salto se puso de pie y comenzó a disparar. Las personas huyeron despavoridas, ante el estruendo de los tiros, y el policía se les unió en cuanto se le terminaron las balas.
-¡Pero si el cartel se los decía, manga de burros! –dijo el viejo, cuando ya se había quedado solo.
Y un poblador, que se había quedado rezagado, le gritaba, mientras huía:
-Y si tanto le molestaba ¿por qué no se fue a la mierda?

Sólo una persona quedó en el borde del cráter de la Laguna Azul, porque el viejo ya se había marchado protestando en voz alta. Se llamaba Gustavo, tenía trece años y se había escondido detrás de una garita de vigilancia.
Con pasos lentos y curiosos, se acercó al pozo y trató de mirar hacia el interior, pero no se animó. Retrocediendo un paso y sintiendo que perdía el equilibrio, se cayó, por la ladera, al interior del cráter. Estuvo más de un minuto rodando, raspándose y dando rebotes, cayendo a una gran velocidad. Se clavó una roca puntiaguda en la zona lumbar y, aunque gritó de dolor, su queja fue un simple gemido ahogado, por la porosidad milenaria de las piedras volcánicas.
Gustavo estuvo más de diez minutos tirado a dos metros de la laguna, con los músculos adoloridos, un dolor punzante en la cadera y un terrible dolor de cabeza. La boca del volcán parecía cerrarse en torno a Gustavo, devorándolo. Como era de noche, creyó estar soñando.
Giró el cuello con dificultad y vio a una de las pequeñas bestias emergiendo de las aguas, que se detuvo para oler a Gustavo y, tomando una de sus piernas, lo arrastró hacia las profundidades.
Me escondí detrás de unos arbustos y observé a cuatro soldados hablando y fumando en el jardín de una de las casas, ahora abandonadas. Mientras me preparaba para atacarlos, miré hacia un costado y vi varios vehículos llenos de ricos humanos, que arribaban para vigilarnos. De pronto, a uno de ellos se le cayó algo y al agacharse pudo divisarme. Nos miramos durante unos segundos, olfatee el aire, produje mi sonido de advertencia y desaparecí velozmente, en dirección a la Laguna.
Mañana será otra noche.






Luis Eduardo Ferrarassi nació en Córdoba Capital en 1985.
Tras mudarse a Río Gallegos en 2007 actuó como organizador y jurado en el Certamen “Homenaje a la Amistad”, llevado adelante por la Fundación Humanitaria Patagonia Austral (F.HU.P.A.), dictando un taller de escritura creativa a los participantes y escribiendo un prólogo en la publicación de la Antología “Trece Ángeles de Luz”, donde figuran los relatos de dicho concurso.
En junio de 2008 fue premiado en el marco del Certamen “Estímulo a las letras”, organizado por el Concejo Deliberante de Río Gallegos obteniendo el Primer Puesto de la Categoría Joven con su relato “El Transporte”.
En diciembre de ese mismo año, en el marco de las festividades del 123º Aniversario de la fundación de nuestra ciudad de Río Gallegos, fue reconocido con una plaqueta en el Concurso “El mundo de los Abuelos” con su relato “El eterno ciclo”.
Durante el 2008 y parte del 2009, dictó un taller de iniciación literaria a jóvenes escritores de nuestra ciudad, en un espacio otorgado por la Unión del Personal Civil de la Nación (U.P.C.N.)
En febrero de 2009 su cuento “El Transporte” fue publicado por la revista online “Insomnia”, perteneciente a la página web “www.stephenking.com.ar”, en tanto que otro de sus relatos, “Del otro lado de la tapia”, fue publicado en un foro de escritores inéditos llamada “Crónica Literaria”, perteneciente a Diario Crónica, de la ciudad de Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut y a su vez en la página web de la Agencia Periodística Patagónica de Neuquén.
En marzo del mismo año obtuvo una Mención Especial en el Concurso “Patrimonio en Riesgo”, organizado por el área de Patrimonio Cultural de la entonces Subsecretaría de Cultura de Santa Cruz y la Fundación del Banco Santa Cruz, con su cuento breve “A la luz del faro”.
En el mes de mayo, su relato “Una vez me perdí en el bosque”, se publicó en la revista Mavirock, oriunda de Buenos Aires.
En junio obtuvo por segunda vez consecutiva el Primer Premio de la Categoría Joven en el Certamen Literario “Estímulo a las letras”, del Concejo Deliberante con su relato “No hay un día que no piense en ella”.
En octubre publicó un artículo, en el marco del Día de la Madre, llamado “Manos que rompen la barrera del sonido”, en el diario local “El Periódico Austral”.
A fines de 2009, el libro de cuentos, “Ruinas del alma”, fue premiado en el Certamen Literario “Mi Primer libro”, organizado por la Municipalidad de Río Gallegos.
En marzo de 2010, su relato “Dos gotas de alquitrán” representó a la provincia de Santa Cruz en la edición digital de la Antología de Narrativa Argentina, Tomo I.