
Ayer,
un zorrino muerto se me apareció en la huella;
lo encomendé a su estrella,
le recité mi mejor poema,
hasta bailé alrededor de él
como en trance,
excitado,
enloquecido;
después abrí una lata
y brindé por él y por lo que él
hizo por mí,
por hacer que me descubra así:
tan desnatural,
degenerado,
arropado,
ciudadano.
A veces, de vez en cuando,
cosas como las de ayer me suceden.
Y entonces pienso que en verdad,
a veces,
de vez en cuando,
algo me sucede.
un zorrino muerto se me apareció en la huella;
lo encomendé a su estrella,
le recité mi mejor poema,
hasta bailé alrededor de él
como en trance,
excitado,
enloquecido;
después abrí una lata
y brindé por él y por lo que él
hizo por mí,
por hacer que me descubra así:
tan desnatural,
degenerado,
arropado,
ciudadano.
A veces, de vez en cuando,
cosas como las de ayer me suceden.
Y entonces pienso que en verdad,
a veces,
de vez en cuando,
algo me sucede.
VAMPIRISMO CREPUSCULAR
No soy éste yo
el que ven vivinerte
sorbiendo sangre de cada sol
que dice hasta luego.
No soy éste yo
el que ven vivinerte
sorbiendo sangre de cada sol
que dice hasta luego.
Nunca supe por qué decidí
-un día-
que esto no podía quedar así,
sin un poema de mi parte;
creí entonces que algún arte
buscaba luz desde mí,
hasta que a desengaños aprendí
que sólo se trataba de un vacío,
una incordura quizá,
una infantil fuga hacia atrás,
volver a casa,
escapar así del mundanal frío.
Y aún no sé por qué sigo
-noche a noche, días tras día-
volviendo a casa,
escapando del mundanal frío.
Quizá por eso aún escribo.
-un día-
que esto no podía quedar así,
sin un poema de mi parte;
creí entonces que algún arte
buscaba luz desde mí,
hasta que a desengaños aprendí
que sólo se trataba de un vacío,
una incordura quizá,
una infantil fuga hacia atrás,
volver a casa,
escapar así del mundanal frío.
Y aún no sé por qué sigo
-noche a noche, días tras día-
volviendo a casa,
escapando del mundanal frío.
Quizá por eso aún escribo.
Hugo Gandolfo
Si debo mencionar cinco escritores, de poco van a servir para tratar la cuestión de la literatura patagónica: J.G. Ballard, Julio Verne, Cortázar, Borges y Horacio Quiroga. Y se queda agitando los brazos Melville y su Moby Dick.
Nací en Abril del 69.
Casoreado, dos pèndex. Empleado privado del montón.
Habito pedestremente la patagonia desde 1988.
Nací en Abril del 69.
Casoreado, dos pèndex. Empleado privado del montón.
Habito pedestremente la patagonia desde 1988.